¿Cómo se lee en la red? ¿Es igual leer un texto analógico que uno digital?
La
utilización masiva de la red ha
hecho que los textos digitales se conviertan en indispensable en todos los
ámbitos de la actividad humana. Por otra parte, la evolución de la tecnología y
la difusión de los dispositivos móviles conllevan una ampliación de los
soportes y de los contextos en los que leemos. ¿Cómo se lee en la red? ¿Es
igual leer un texto analógico que uno digital? ¿Es lo mismo leer en una tablet que en un libro? ¿Qué habilidades específicas se requieren para leer y
comprender los textos digitales? (educ@conTIC.
El uso de las TIC en las aulas, 2017).
La primera gran diferencia radica en las
características propias de los textos digitales. Leer en la red significa pasar
de un texto plano, lineal, a un texto abierto, plural, que se desdobla en
muchos otros textos; es decir pasamos del texto al hipertexto. El hipervínculo, que es el elemento que permite crear el hipertexto,
ofrece un mundo de posibilidades de ampliación, aclaración, correlación..., que
abre nuevos caminos a la lectura lineal pero que, por ello mismo, fragmenta y
dificulta el proceso de lectura. En los textos digitales el lector se encuentra
ante diferentes itinerarios posibles en la lectura por lo que es necesario
fijar la finalidad de ésta y definir un itinerario de lectura en función de la
misma... (educ@conTIC. El uso de las
TIC en las aulas, 2017).
Por otro lado, la red trae consigo la
aparición de nuevos géneros textuales
(entrada, "tuit", comentarios...), en nuevos entornos comunicativos (foros, redes
sociales...), que poseen características propias; son textos, por lo general,
breves, fragmentados, menos definidos, multimodales, "remixeados", interactivos y cooperativos.
A la hora de leer uno de estos textos hay que hacerse con las convenciones
propias de cada uno de los géneros. Un "tuit",
por ejemplo, tiene un léxico propio e incluso unos rasgos morfosintácticos
condicionados por su brevedad. Asimismo, hay unas normas de uso y de cortesía
sobre lo que significa "retuitear"
o citar o agradecer, unido a un código icónico propio. Lo mismo sucede en la
mayoría de las redes sociales. Una entrada de un blog no es lo mismo que un
artículo de un periódico (el registro, la posibilidad de interacción...).
Asimismo, las características de los géneros textuales habituales se difuminan
en su versión digital, se diluyen en cierta medida, con lo que es más difícil
que el lector se pueda servir de sus conocimientos previos sobre los diferentes
géneros para posicionarse ante el texto al comenzar la lectura. Una noticia en
un diario digital pierde la distribución en columnas, ofrece la posibilidad de
interactuar a través de los comentarios, da opciones de ampliación de la
información a través de las etiquetas que nos llevan a otras noticias
relacionadas, está rodeada de publicidad, banners animados, etc. que distraen
la atención del lector (educ@conTIC. El uso de las
TIC en las aulas, 2017).
Además, los textos digitales son con frecuencia textos multimodales, lo cual obliga a ampliar el concepto de
alfabetización y de competencia lectora. Por una parte, el uso de elementos gráficos o icónicos puede apoyar el texto y ayudar
a la comprensión, pero, por otro lado, en estos textos, el lector debe
establecer el sentido de los diferentes componentes (sonido, imagen, texto...)
y las relaciones entre ellos para construir el significado global (educ@conTIC. El uso de las TIC en las aulas, 2017).
Otra de las características
distintivas de la lectura digital es la posibilidad
de la interacción. Así pues, también el uso de la interacción debe ser
objeto de reflexión en el aula: cómo
utilizar los comentarios con sentido y con unas mínimas reglas de convivencia,
cómo utilizar las posibilidades de compartir, "retuitear"... de forma consciente y crítica... De alguna
manera, estas prácticas van configurando nuestra identidad digital en el
sentido de crear una imagen pública de cuáles son nuestros intereses, nuestras
opiniones, etc. Además de todas estas características de los textos digitales,
es necesario tener en cuenta otro elemento decisivo que es la sobreabundancia
de información generada en la red y la gestión eficaz de la misma. En este
sentido, todos los procedimientos de búsqueda, selección y gestión de la
información adquieren un nuevo carácter en la red y precisan de habilidades
nuevas para poder hacer frente con éxito a los objetivos de la lectura. En la
red, las formas de almacenamiento y de recuperación de la información, por
ejemplo, necesitan de nuevas herramientas y habilidades que es necesario
trabajar en todas las etapas de la escolarización (educ@conTIC. El uso de las TIC en las aulas, 2017).
En conclusión, no es posible seguir enseñando a leer los
textos digitales como si fueran analógicos. Enseñar a leer en el
siglo XXI, en la era digital pasa por enseñar a leer textos digitales, reales,
en red... y por tener en cuenta sus características propias. Habrá que
adiestrar al alumnado a leer en este tipo de textos dándoles conocimientos y
herramientas para desarrollar una lectura estratégica y eficaz, estableciendo
más que nunca objetivos muy claros e itinerarios bien planificados, así como
aplicando las estrategias de lectura (antes, durante y después) de manera
significativa en estos nuevos contextos (educ@conTIC.
El uso de las TIC en las aulas, 2017).
Si queréis profundizar en este tema
aquí podéis encontrar más información:
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El uso de las TIC en las aulas (2017). ¿Cómo se lee en la red? ¿Es igual leer un texto analógico que uno digital?. Recuperado de: http://www.educacontic.es/blog/como-se-lee-en-la-red-es-igual-leer-un-texto-analogico-que-uno-digital